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Tlacotalapan, Patrimonio de la humanidad.








Tlacotalpan es un sitio especial. Como diría la gente, se guisa aparte. Nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, tiene, entre sus particularidades, una arquitectura civil sencilla en extremo, de una policromía asombrosa, y dos templos extraordinarios, que si bien guardan semejanza en la blancura de sus fachadas, sus decoraciones interiores son totalmente distintas.

Localización:
Tlacotalpan está a 90 km de Veracruz; bella Ciudad ubicada en la ribera del Río Papaloapan.

Se trata de los dedicados a San Cristóbal y a la Candelaria. El primero data del siglo 19 y se encuentra en uno de los extremos de la Plaza Zarogoza, en el centro de la ciudad. Por otra parte, la iglesia de la catedral es del siglo 18 y en su arquitectura se puede apreciar el estilo mudéjar.



Dónde comer:

Todo el malecón está repleto de restaurantes donde se sirven excelentes platillos de pescado, mariscos y otras ricuras; La Boruca, frente a la Plaza Zaragoza; Maricarmen, calle Lerdo 43, de sabrosísima comida tradicional tlacotalpeña; La Flecha y Las Brisas de Papaloapan son otros dos lugares destacados por lo sabroso de sus platillos, y se encuentran sobre la ribera.

Lugares que tienes que visitar:

 Casa Museo Agustín Lara:

Espacio que busca rescatar, promover y difundir la obra artística de Agustín Lara. El inmueble fue donado por doña Yolanda Gasca, quien fuera esposa del artista. Tiene por objeto mantener vivo el gusto y el placer de disfrutar del romanticismo del compositor. Cuenta con una exposición permanente de trofeos, recortes de periódicos, fotografías y otras piezas, que dan cuenta de la historia del músico poeta Agustín Lara.


Ubicación:
Rodríguez Beltrán s/n esq. Manuel María Alegre. Centro

CP 95460, Tlacotalpan, Veracruz

Tels.: (288) 884 33 05 Presidencia Municipal



Museo Agustín Lara

Fiestas de la Candelaria:





Día del toro, 1 de febrero
Al otro día, muy de mañana, se organizan regatas en el río.
Al grupo triunfador le corresponde trasladar a los toros de una a otra orilla, faena que es un verdadero acontecimiento.
En cuanto el toro toca la orilla sobre la que se encuentra el asentamiento, sus captores lo sueltan y entonces, sí, ¡sálvese quién pueda! Empieza la algarabía y al grito de ¡ahí viene el toro!, que pone en apuros a más de una docena; los chiquillos se arriesgan hasta un cierto punto; los más valientes intentan torearlo; los prudentes se ponen a buen recaudo; los borrachines y distraídos son víctimas fáciles del toro; de pronto menudean las impresiones fuertes y las carcajadas.
Generalmente, los ganaderos sueltan seis toros: de uno en uno, los hacen atravesar el río, pero si nadie los ha logrado lazar, corren desbocados al mismo tiempo.


 A festejarle a la Virgen: Aún así, no olvida que el 2 de febrero, último día de la fiesta, ha de pasear a la Virgen de la Candelaria. Con su paseo, la Virgen bendice la ciudad, amansa y conjura la bravura del Papaloapan para que no cause inundaciones. El paseo de la virgen Una multitud se congrega en la Iglesia para pasear a la Virgen en andas; varias sociedades religiosas locales y de ciudades vecinas portando estandartes, se encuentran presentes; llevan a la Virgen con paso firme y grave hacia el muelle y con renovado fervor; los rezos y el ruido de los cohetes acompañan la procesión. Embarcan a La Candelaria para que navegue en el río y tranquilice sus aguas. 

Como es natural, la mayor parte de los lugareños esperan a que la Virgen regrese a tierra firme para acompañarla nuevamente a su sitio en la iglesia.
Durante la noche, revive el fandango hasta la madrugada. Al siguiente día la ciudad regresa a la cotidianeidad, hasta el año próximo, cuando la fiesta vuelva a irrumpir con su presencia en el corazón de Tlacotalpan.





Vista Nocturna de Tlacotalpan


Hoteles:

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